sábado, 23 de mayo de 2015

Los otros femicidios

Por Luciana Peker *


El 28 de mayo, Día de Acción por la Salud de las Mujeres, la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito cumple diez años. Es la organización nacional que nuclea de manera democrática, popular y horizontal los reclamos por el derecho de las mujeres a decidir sobre sus cuerpos, sobre su capacidad reproductiva. En 2007, la Campaña presentó, con el apoyo de 22 firmas de diputados y diputadas de la Nación, el primer proyecto para legalizar la interrupción voluntaria del embarazo. Hoy ese proyecto –modificado– cuenta con el aval de sesenta y siete firmas de todos los bloques legislativos aunque no tiene fecha para ser tratado. La médica y psicoanalista Martha Rosenberg, pionera y activa integrante de la campaña, analiza la trayectoria de esta década y su participación, en la marcha del 3 de junio, con la consigna “Ni una menos”, porque las muertes de mujeres por abortos clandestinos también son femicidios. Porque mientras esta entrevista se realizaba, una niña de 12 está al borde de la muerte porque no pudo interrumpir a tiempo un embarazo.

Las muertes de mujeres como consecuencia de los abortos clandestinos se redoblaron en el último año. En 2013, según las últimas cifras oficiales del Ministerio de Salud de la Nación, cincuenta mujeres dejaron la vida desangradas solas en albergues transitorios para buscar una cama que los hospitales públicos les niegan o en sus casas, con infecciones trepándoles entre la culpa, el miedo al delito, el deber con los otros hijos y el miedo al esposo violento que todo lo castiga. La cifra que no cifra el drama –que cuenta con un subregistro anotado como muerte natural, por paro cardíaco o por otras causas de muerte materna– enmarca el gatillo de la clandestinidad. En 2012 habían sido treinta y tres las mujeres fallecidas. De un año a otro, prácticamente, el doble de mujeres dejó la vida frente a una práctica usual, pero –todavía– ilegal y por eso, sólo por eso, riesgosa. En Uruguay la mortalidad por aborto es cero. La legalidad no condena a pena de muerte por desear más allá del Código Penal, ni obliga a desterrarse en los escondites del sistema de salud a quienes deciden interrumpir un embarazo. La legalidad saca el cuerpo de las mujeres de la ruleta rusa. Pero la legalidad, en Argentina, todavía no tiene fecha de debate en la agenda parlamentaria.

Sin embargo, sí tiene fecha el inicio de las acciones colectivas para que el Congreso de la Nación rinda cuentas. Desde el 28 de mayo del 2005 en la Argentina existe la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito que, en todo el país, reclama la legalización del aborto y presentó un proyecto en el Congreso Nacional –que sigue siendo discutido y actualizado por sus integrantes– que cuenta con sesenta y siete firmas o adhesiones de diputadas y diputados de todos los partidos, pero que no está entre los planes legislativos para ser debatido en 2015.

La campaña no tiene una sola forma de pensar y reflexionar ese vacío político, pero justamente su valor es la unión para luchar –con diferentes miradas– para que la legalización llegue a concretarse en la Argentina. “Sostener unidad en la pluralidad es muy preciado contra la idea de la grieta y que es imposible juntarse”, valora la médica y psicoanalista Martha Rosenberg. Tiene el rostro iluminado por la experiencia larga, conjunta y con lugar para el debate del feminismo en la Argentina. Ella no es la única voz de la campaña, ni habla en nombre de otras de sus integrantes. Pero es una voz pionera del feminismo y de la conformación (a partir de prácticas populares, democráticas y horizontales) de la lucha por la legalización del aborto en la Argentina. Habla en su nombre y su nombre es sinónimo de la lucha. La historia se trepa por su limonero urbano como una historia viva en donde hay un palo de amasar para un nieto y una cofradía de hermanas en viaje. La historia se desprende de sus palabras y espera, espera todavía, consumar un derecho –el derecho a decidir–, que es la gran deuda de la democracia.

¿Cómo surge tu militancia por el derecho al aborto?

–Por mi militancia feminista y mi trabajo como psicoanalista. También soy médica. Siempre me interesó el tema como una cuestión de salud pública. Para mí es un nudo de distintas determinaciones que pesan sobre las mujeres en nuestro orden social actual, tanto el orden patriarcal como al orden capitalista, que son inseparables, y el orden histórico-tecnológico.

¿Cómo nace la Campaña por el Aborto Legal, Seguro y Gratuito?

–Yo fui una de las iniciadoras de la campaña, entre gente que ya veníamos trabajando el derecho al aborto en la coyuntura de las movilizaciones de 2001 y 2002, en donde muchas feministas que confluíamos en movilizaciones sociales, asambleas y algunas de las experiencias piqueteras y del cuestionamiento de las representaciones políticas de los partidos tradicionales. Hasta que se formó la Asamblea por el Derecho al Aborto en un local que nos prestaban para que nos juntáramos quienes estaban en las asambleas y los movimientos populares alrededor del tema del aborto. De ahí surgió la idea, con Dora Coledesky, Mabel Bellucci, Elsa Schvartzman y Zulema Palma. Había grupos feministas que se apartaron porque algunas pensaban que había que hacer un movimiento sólo de mujeres y nosotras creíamos que había que hacer un movimiento de toda la sociedad con los varones, médicos y otros movimientos. También había partidos políticos de izquierda que se separaron. Hubo mucha discusión y de ese trabajo surgió la idea de un movimiento nacional por el derecho al aborto que llevamos, en 2003, al Encuentro de Mujeres en Rosario. Dora encabezó la propuesta en Rosario y nosotras propusimos hacer talleres de estrategias por el derecho al aborto, no los tradicionales de anticoncepción y aborto en donde se discutía si aborto sí o no. Uno de esos talleres los coordinamos con Mabel Gabarra y otro con Mabel Busaniche, que es una militante feminista de Santa Fe.

¿Surge por voluntad horizontal a través de asambleas y talleres de Encuentros?

–Absolutamente. También algunas habíamos participados en los Foros Sociales Mundiales de Porto Alegre, en donde teníamos una fuerte afiliación a las propuestas de democracia participativa.

¿Cuándo se lanza la campaña?

–El 28 de mayo de 2005 nos declaramos por primera vez como Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito.

¿Cómo recordás a Dora Coledesky, que ya murió, y fue una abogada tan luchadora de múltiples formas por los derechos de las mujeres?

–Dora es imborrable para todas. Fue una militante feminista que se había exiliado en Francia y allá trabajó como obrera gráfica y por el derecho al aborto en un momento en el que en Francia había un movimiento fuerte. Por muchos años ella formó la Comisión por el Derecho al Aborto cuando no había un trabajo específico. También discutíamos mucho, pero nos consultábamos siempre. Cuando empezó la campaña con Dora, Marta Alanis y Mabel Gabarra éramos un grupo inicial que teníamos una voluntad común y que podíamos convocar a personas que no tenían la misma postura en muchos aspectos políticos, pero sí con democracia, participación y transversalidad.

¿Cuáles fueron los aciertos de la Campaña Nacional por elDerecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito?

–Esta perspectiva de pluralidad y participación. No fue fácil. Permanentemente están las tensiones con movimientos que piensan que pueden instalarse en este espacio para hacer sus políticas.

¿Por qué no se logró la legalización del aborto?

–Porque hay obstáculos políticos muy importantes por cómo está constituida la mayoría en el Congreso y cómo se deciden las políticas en términos de liderazgos autoritarios. Es un conflicto muy operante en la Campaña entre los movimientos que se alinean con la Presidenta, que tiene una posición opuesta al derecho al aborto, desde siempre, y más allá de que ella lo imponga explícitamente.

¿La llegada al Vaticano de un papa argentino frenó la legalización del aborto en Argentina?

–Puede ser un elemento, pero creo que el freno estaba antes.

¿Cuál es el nivel de adhesión de diputadas y diputados en el Congreso de la Nación?

–El proyecto se presentó el 28 de mayo del 2007 y tuvo veintidós firmas iniciales y hoy ya tenemos sesenta y siete firmas que no necesariamente se traducen en un avance parlamentario. En muchos casos son firmas para quedar bien con Dios y con el diablo. El diablo vendríamos a ser nosotras y Dios sería la parálisis institucional.

¿Cómo se formuló el proyecto para legalizar la interrupción voluntaria del embarazo?

–El proyecto es una discusión colectiva en el que participaron distintas personas de Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe, La Pampa y se estudiaron las distintas leyes que regulaban el aborto en los países más avanzados en ese momento, como España, Italia, Francia, Inglaterra y Estados Unidos. En este momento el proyecto está en discusión. En el último plenario de la campaña se decidió hacer foros de discusión por temas que ya quedaron viejos por el fallo F.A.L. de la Corte Suprema de Justicia de la Nación sobre la Interrupción Legal del Embarazo (ILE).

¿Con el fallo F.A.L. puede ser una buena estrategia plantear que toda mujer que no quiere continuar con un embarazo se ve afectada en su salud emocional para que pueda acceder a un aborto legal?

–Me parece que es una buena estrategia, pero que es una estrategia más. Esa estrategia se propuso en 1997 desde un concurso de ensayos que propuso el Foro por los Derechos Reproductivos y que está publicado en el libro Aborto no punible. El concurso lo ganó un ensayo escrito por Susana Chiarotti y su equipo y se proponía la ampliación del concepto de salud que se utiliza en el artículo 86 del Código Penal. La definición de salud debería ser, por los tratados internacionales incluidos en nuestra Constitución, la que da la Organización Mundial de la Salud (OMS), que es una definición amplia y abarcativa y que incluye aspectos físicos, psíquicos y sociales.

¿Una mujer que siente afectada su salud emocional si continúa con un embarazo puede solicitar un aborto legal?

–Es una estrategia posible, pero desde la campaña reivindicamos el derecho al aborto voluntario porque pensamos que forma parte de los derechos inherentes de la ciudadanía de las mujeres. La existencia de un embarazo no obliga a las mujeres a asumir la continuidad de ese embarazo si no está acompañado por su voluntad y su deseo de llevarlo adelante. La maternidad tiene que ser voluntaria, elegida, feliz y alegre, como uno de los modos de realización de una mujer, de su femineidad, de su sexualidad y de su proyecto de vida. El derecho a interrumpir el embarazo jerarquiza los proyectos de vida de las mujeres. También hay estrategias de solidaridad y acompañamiento que están haciendo muchas compañeras –en los equipos de Socorro Rosa y otros– a las mujeres que abortan para que su aborto se realice de la manera más segura e incorporable a su biografía posible. Porque uno de los logros de la campaña es haber sacado la experiencia del aborto, de 500.000 mujeres anualmente en nuestro país, para que no sea una situación estigmatizada, secreta, pecaminosa y delictiva.

Este año aumentaron las muertes de mujeres por abortos. ¿Sería, al menos, recomendable la reducción de daños o consejerías pre y post aborto para evitar riesgos a la salud y la vida?

–Por supuesto. Todas las estrategias que contribuyan a la que la práctica del aborto no implique riesgo para la vida de la mujer ni marginación y/o exclusión son buenas. Pero ninguna de esas buenas estrategias excluye la legalización de la interrupción voluntaria del embarazo en el Parlamento. Son todos paliativos. El Ministerio de Salud tendría que investigar las causas del aumento de las muertes. La causa de las muertes por aborto es la clandestinidad. Los hay más peligrosos y los hay más seguros, pero lo que mata es la clandestinidad. Cuando el aborto es legal, las mujeres no se mueren por hacerse un aborto. Ninguna.

En el caso del femicidio de Chiara Páez, de 14 años, se investiga si su novio antes de asesinarla intentó forzarla a un aborto. ¿La clandestinidad colabora con la realización de abortos contra la voluntad?

–Nuestro planteo es por la interrupción voluntaria del embarazo. La que decide es la mujer. Nadie más. Ni el patrón, ni el cura, ni el médico, ni el Estado. Cualquier aborto que se le hace a una mujer, sin su voluntad, es un delito. No validamos ningún aborto que no sea aborto voluntario. Incluso en los abortos legales por violación media la decisión de la mujer. No es obligatorio que una mujer cuando la violan quiera abortar. Muchas mujeres no quieren abortar a pesar de haber sido violadas. Lo decisivo es la voluntad de la mujer. Por otro lado, hay una tendencia generalizada a que todo el mundo pueda significar lo que es un aborto para una mujer. Está la significación fija que le asigna la Iglesia o el pensamiento patriarcal o, muchas veces, aparece como una especie de situación fija de que todo aborto es una maravilla o un duelo irrealizable o una posibilidad fallida. Hay que tener una posición crítica con eso. Cada aborto significa para cada mujer lo que en ese momento de su vida signifique. Muchas veces un aborto en la temprana juventud significa otra cosa veinte años después. Podés tener la que le prende velas a un aborto o la que dice “qué sabia estuve de no continuar con ese embarazo”. El aborto tiene significación singular en cada mujer.

¿Un varón puede decidir que una mujer interrumpa o continúe con un embarazo?

–La mujer tiene prioridad en la decisión. Es un privilegio de la mujer decidir sobre el embarazo frente a cualquier otro deseo ajeno. Por supuesto que siempre tiene en cuenta si el tipo quiere, si no quiere, si se va a borrar o si es una inoculación por violación.

En el debate de Gran Hermano, en América TV, el periodista Gabriel Levinas decía que una participante (Nadia Terazzollo) que contó que sufrió un aborto forzado era una mentirosa porque si fuera real estaría aferrada al hijo de ella (de ocho años) y no en un programa de televisión... ¿Qué muestran estos prejuicios públicos sobre la verdad o no de una situación que, además, está atravesada por la clandestinidad?

–Es un comentario totalmente machista, convencional, en contra de esa mujer. No veo ese tipo de programas y no sé sus circunstancias. Pero esa frase le dicta a la mujer lo que tiene que hacer con sus hijos, con sus embarazos, con su ubicación en el mundo. El derecho al aborto defiende la jerarquía ética de las decisiones de las mujeres sobre sus embarazos porque la crisis a la que tiene que responder una mujer en un embarazo involuntario –que puede ser forzado o no forzado– es una crisis de toma de decisión sobre su propia vida y en la que tiene que decidir con los elementos que tiene, en ese momento de su vida, sobre si continúa o no continúa con ese embarazo. Algunas decidieron que todo embarazo es un hijo y otras que no quieren tener hijos y que si quedan embarazadas no van a continuar el embarazo y otras lo deciden cada vez que quedan embarazadas. Un embarazo siempre cambia el proyecto e inaugura un proyecto distinto. A veces el proyecto puede incluir el embarazo y otras veces puede no incluirlo y se renuncia a ese embarazo. Son pocas las mujeres cuyo proyecto de vida puede incluir todos los embarazos que se pueda tener.

¿El panorama político actual con las candidaturas de Daniel Scioli, Mauricio Macri, Florencio Randazzo, Sergio Massa y Margarita Stolbizer genera expectativas para la legalización del aborto o se va a tener que redoblar el trabajo de la campaña?

–Hasta ahora, de todos ellos, la única que ha manifestado su reconocimiento del derecho del aborto es Margarita Stolbizer. De todos los demás prácticamente todos lo han rechazado en público, lo que no quiere decir que alguno se vea presionado por los movimientos. Yo creo que depende mucho del tipo de relación política que establezca con los movimientos sociales y por los derechos de las mujeres. Es curioso cómo sale ahora lo de “Ni Una Menos”, que es gente que en su vida le dio importancia a la lucha contra la violencia hacía las mujeres. Creo que tiene que ver con el año electoral. Esa pelea llama menos la atención y, además, es indignante la seguidilla y el aumento de la violencia hacia las mujeres. Pero hay una descriminalización social del aborto y eso es importante. No sólo porque se visibilice más por nuestra acción política con todos los movimientos que han sumado el tema de la legalización del aborto. La campaña es una creación con los organismos de derechos humanos, las universidades, los grupos estudiantiles, las academias, los sindicatos. Tenemos una ampliación del apoyo social muy fuerte. Pero todos los políticos temen arriesgar su vinculo con las iglesias (porque ahora la Iglesia Evangélica ha crecido mucho) y eso tiene un efecto muy fuerte de autocensura.

En la marcha “Ni Una Menos”, el 3 de junio, en el Congreso Nacional, ¿es importante entender que tampoco puede morir ni una mujer más por aborto clandestino?

–Sí, en nuestra declaración hemos incluido la muerte de mujeres por aborto clandestino en la figura de femicidio porque son muertes de mujeres por ausencias de políticas que protejan su vida y que valoricen su vida como un bien social. El riesgo para la vida de las mujeres del embarazo y el parto parecería que es un riesgo obligatorio y el riesgo que asumen las mujeres que interrumpen su embarazo en la clandestinidad es muy grande y se cobra muchas vidas por año.

******

Actividades del 28 de mayo por los diez años de la Campaña

La Plata: El 20 de mayo se realiza un taller para docentes en el Sindicato del Suteba y mesazos el 27 de mayo en el Hospital de Gonnet y en el hospital Policlínico San Martín de 9 a 11.30 horas.

La Pampa: El 29 de mayo se lleva a cabo el Primer Foro Ampliado para actualizar el proyecto de ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo en la Universidad Nacional de La Pampa.

Córdoba: El 28 de mayo, en la Plaza del Fundador (detrás de la Catedral) de 16 a 19 horas se va a extender cincuenta metros de tela verdad y la consigna: “En un año electoral, yo voto por el aborto legal”.

San Juan: El 28 de mayo se va a difundir una radio abierta, desde las 17 horas, en la peatonal de la ciudad de San Juan.

Rosario: El 30 de mayo se invita a un foro-debate en el Centro de Especialidades Médicas Ambulatorias de Rosario (CEMAR), de 14 a 19 horas.

Ciudad de BuenosAires: El 28 de mayo, a las 16 horas, se convoca a una carpa en el anexo del Congreso Nacional con el lema: “El Estado te lo niega, vení a abortar en el Congreso”. Y, a las 18 horas, a un acto y lanzamiento de la “Red de Profesionales de la Salud por el Derecho a Decidir”.

******


Una niña de 12 años en peligro por parir



Una niña de doce años del interior correntino fue madre el 18 de mayo y puede morir por ser forzada a ser madre niña. Actualmente se encuentra en grave estado y con asistencia respiratoria en el Hospital Juan Ramón Vidal, de Corrientes. Muchas veces se dice que sin el esfuerzo del parto la vida no corre riesgo, pero le practicaron una cesárea y sufrió graves complicaciones. “La niña está en terapia intensiva, con asistencia respiratoria y corre riesgo de vida. A causa de un cuadro de hipertensión debió ser trasladada a este hospital, pero empeoró, tuvo que ingresar a terapia intensiva y, si bien está estabilizada, su pronóstico es reservado con el alto riesgo que significa un embarazo, parto y posparto en una nena de esta edad”, confirmó la directora del hospital correntino, Norma Pérez, a Télam. La niña vive en Saladas, a 100 kilómetros de Corrientes, y ahora sufre síndrome de Hellp con hemólisis, disminución de plaquetas en la sangre, aumento de las enzinas hepáticas y complicaciones respiratorias.

Siempre un embarazo a esa edad es una forma de violencia sexual y siempre tiene que ser ofrecido y facilitado un aborto legal. Sin embargo, los obstáculos y escondidas del sistema de salud hacen que muchas niñas y sus madres no se enteren o lleguen tarde a la posibilidad de una interrupción legal del embarazo. Mientras que otra niña de once años está embarazada de seis meses y es atendida por el Hospital Vidal de Corrientes. Los médicos derivaron el caso a la Justicia. ¿Le ofrecieron realizar un aborto legal como indicó la Corte Suprema de Justicia de la Nación en el fallo F.A.L.?


* Publicado en el suplemento Las 12 del diario Página 12 en su edición del 22/5/2015


jueves, 21 de mayo de 2015

1.365.000 personas


El tercer programa más visto 
del 19 de mayo de 2015
(se emitió entre las 13:15 y las 13:30)

¿Cuánto mediría cualquiera de 
los otros tres programas 
si se emitieran cualquier día, 
siempre en un horario diferente y
sin ningún tipo de promoción?

sábado, 16 de mayo de 2015

No sabe/no contesta

Porque no hay peor sordo 
que el que no quiere oír
 


repite la pregunta

Rating y dominación simbólica

Ahora veremos la diferencia, lo nuevo. Entre 1999 y 2002, el proceso revolucionario sólo contaba con un canal televisivo nacional de bajísimo rating (Venezolana de Televisión-Canal 8), con la Radio Nacional de Venezuela (RNV) y la emisora AM YVKE Mundial; las tres no sobrepasaban el 7% del mapa de la atención nacional en sus mejores momentos, según información del periodista argentino Tomás Eloy Martínez, que vivió exiliado en Caracas y realizó un estudio sobre los medios venezolanos para la organización académica CEDICE.

VTV, el canal del Estado, ni siquiera era del todo público, excepto por el financiamiento y el estatuto, pues estaba tomado por agrupaciones privadas de artistas que hacían negocios con el canal. El recuerdo que un venezolano promedio tiene de VTV es que era "aburrido", no que era público o estatal, aunque lo supiera. Aún así, su audiencia nunca pasó del 2,5% del rating nacional medido por la consultora MG Consulting. En buena medida, ese bajo nivel de inserción del canal del Estado fue una decisión económica privada de carácter monopólico, de los directorios del Grupo Cisneros (Venevisión) y de la ex Radio Caracas Televisión (RCTV), para controlar el mercado de consumo, el lucrativo royaltie de artistas y el mercado de la publicidad internacional y nacional. La cuenta era simple, si el canal estatal se veía mucho, ellos vendían menos.

El grado de opacamiento de VTV a favor de Venevisión y RCTV fue correspondiente al grado de control de estos monopolios privados sobre el espectro radioeléctrico, el aparato del Estado, los gobiernos, el régimen político y la economía venezolana. Los principales funcionarios (ministros, viceministros o el director de órgano regulador, CONATEL) eran postulados por las directivas de estos canales, y salvo diferencias transitorias o excepcionales (a comienzos de la década del 80), a esos funcionarios los "colocaban" el grupo Cisneros y el grupo Phels.

Este grado de concentración monopólica y la relación con el Estado, no sólo era beneficioso en términos de rentabilidad anual por el control de la publicidad oficial. También debe ser visto en las otras dimensiones necesarias a esa función capitalista: la reproducción del sistema del capital. Para lograrlo, ellos estructuran una red de dominación simbólica, como lo hicieron todos los modos de produccióny sus personificaciones desde que existen el Estado y la explotación orgánica del trabajo. Es decir, el capitalismo venezolano, apenas la expresión nacional de un sistema mundial de explotación y de Estados, no se habría consolidado en tan poco tiempo, sin la imposición de este sistema de reproducción simultánea de ideas, valores, mitos y creencias.

Aunque comenzó con el nacimiento mismo de la República en 1830, su fuerza de reproducción se potenció desde finales de la Segunda Guerra Mundial con el establecimiento de la televisión, en 1952. Así fue, en general, para el resto de América Latina, Asia y África. En Europa y  EEUU comenzó una década antes.

Algunas señales de este sistema de defensa y reproducción del capitalismo en Venezuela (y América Latina), en directa relación con la reproducción del imperialismo dominante (EEUU), las encontramos en estos datos de la Fundación Centro  Gumilla, una organización jesuítica que actuó en Venezuela desde la década de los 60:

En Venezuela la conquista cultural fue silenciosa pero intensa. Los siguientes datos estadísticos sobre el consumo cultural del venezolano en 1972, puede abrir luces de cómo actúa la alienación cultural imperial: En el año 1997, la película más vista en el cine fue 'El Mundo Perdido' (Jurassic Park II); las diez películas en el top ten de ese año fueron norteamericanas, y de los videos más alquilados de ese año, las 20 películas más vistas eran norteamericanas, teniendo como primer lugar 'Acoso Sexual'. La televisión dedicaba un 58,33% de las emisiones a programas de procedencia extranjera (EEUU) y un 41,67% a programas de factura nacional donde los dramáticos obtendrían un 18%, la información tendría un 12% (programas educativos y documentales no existían en la programación de ningún canal, salvo en VTV, el canal del Estado). En radio, la música más escuchada en el top ten, eran todas canciones norteamericanas, estando en el primer lugar las Spice Girls; y en el top ten latino Fernando y Florentino. El principal destino de los paseos de los caraqueños en 1997 era los centros comerciales (53%).

Además de los tres medios estatales mencionados, venidos a menos para esa fecha, existía alguna que otra emisora radial o revista en Caracas y en el interior, que apoyaban el proceso político que comenzaba a andar. Ninguno contaba con raíces sociales y audiencia masiva, ni podía calificarse como mass media, aunque fueran del espectro que los arropaba bajo esa oronda definición. Tampoco conformaban un sistema de medios ni siquiera limitado a tres, que ya serían suficientes para ser un sistema, como ocurre en algunos países nórdicos de Europa, por ejemplo Suecia, Holanda y Noruega. Además de la debilidad estructural de los tres medios y de señales débiles, no había conexión entre ellos, sus directores no planificaban nada en común, aún siendo del mismo Estado y su gobierno actual. YVKE, por ejemplo, se integró al MPPCI, recién en 2003.

Esta fragilidad comunicacional quedó retratada en una escena de la película La revolución no será transmitida,  donde el presidente venezolano exige a sus ministros, en medio de una reunión de Gabinete, acudir a los medios locales de provincias para informar de lo que hace el gobierno. Esa reunión es de octubre de 2001, casi tres años después de haber comenzado el proceso político en su forma gubernamental.

La ausencia de una sistema de medios propios al comienzo del régimen bolivariano en 1999, se explica, entre otras razones, por el carácter eruptivo del proceso bolivariano. Al no surgir de un movimiento político previo, madurado en años de organización y cultura política, y estar sólo basado en acontecimientos radicales como los que conmovieron al país ente el Caracazo y 1999 (o 2002), no se pudieron construir una o varias herramientas periodísticas como medios masivos propios. El proceso político venezolano se ha hecho revolucionario, pero poco orgánico, con pocas mediaciones de organizaciones de masa. Eso explica, en términos relativos, el peso sobredimensionado adquirido por el líder y la palabra del líder. Entre 1999 y 2002 no existió un medio arraigado en el pueblo pobre y los trabajadores. Esto comenzó a aparecer después de 2002, con cuatro medios: Aló Presidente, RNV, VTV y Aporrea.


En "Medios y Poder en Venezuela", Págs. 35/38
Colección El ojo en la lupa.
Eco Ediciones, Buenos Aires, 2010.

jueves, 14 de mayo de 2015

Rating Pinocho



Nunca habían llegado tan lejos. 

El mes arrancó su primera quincena con la promesa de tres River-Boca en 12 días: el domingo 3 por el Torneo Nacional de fútbol, y los jueves 7 y 14 por la Copa Libertadores. La Televisión Pública tansmitió los tres. 

El primero fue transmisión exclusiva a cargo de Fútbol para Todos. Midió 32,4 puntos de rating según Ibope y fue el programa más visto del primer domingo de mayo. Los otros dos partidos se vieron por la Televisión Pública y Fox Sports. Pero la transmisión original estuvo a cargo del canal de cable. Y la Televisión Pública tomó las imágenes de Fox y generó su propia emisión.

El día del primer River-Boca por la Copa Libertadores también hubo Cadena Nacional. Ese día el rating de la cadena nacional fue de 16,6 puntos. Por este blog te enteraste de que el sitio television.com.ar no suma las cadenas a la lista de sus programas más vistos y que después de que aquí lo pusiéramos en evidencia la sumaron a sus comentarios sobre lo destacado del día. Malditos Peronistas le preguntó en cinco oportunidades por qué no sumaban la cadena a su lista de programas más vistos. Jamás recibió respuesta.

Ese 7 de mayo, televisión.com.ar no puso, como es su costumbre, a la cadena nacional en su lista de Los más vistos. Sin embargo, en la sección Destacados publicó lo siguiente:


El fútbol en lo más alto
El partido de River vs. Boca (TV Pública, 21 hs.) alcanzó un rating de 24.1 puntos. Si bien bajó 8.3 puntos con respecto al superclásico del domingo, fue lo más visto del jueves.
----
Perjudicados por el fútbol
Esperanza mía (El Trece, 21 hs.) promedió 9.6 puntos compitiendo con el superclásico y cosechó la medición más baja en lo que va de la ficción.
Las mil y una noches (El Trece, 22 hs.) midió 16.1 puntos. Si bien fue el segundo programa más visto del día, es el rating más bajo del ciclo del último mes.
----------
El rating de la cadena
La Cadena nacional (14 hs.), en la que la presidenta Cristina Fernández de Kirchner inauguró un hospital en Chaco, marcó 13.3 puntos, sumando los cinco canales de aire.


Nunca había llegado tan lejos. 

Respecto del partido River-Boca, no dijeron que la transmisión original (de Fox Sports) solo midió 7,89 puntos de rating. Y que, como segunda transmisión de la original, la Televisión Pública midió 3 veces más que Fox: 24,1.
 
Y más aún. Para poder justificar la ubicación de Las mil y una noches (que midió 16,1 puntos de rating) como segundo programa más visto del día, tuvo que falsear sus propios números y afirmar que la cadena nacional había medido 13,3. Cuando en realidad sumó 16,6.


Ellos podían dejar, una vez más, afuera de Los más vistos a la cadena nacional que había sido el segundo programa más visto del día, atrás del River- Boca que había sumado 24,1. (Las mil y una noches, había sido como tercero con 16,1). Pero, lo que no podían decir en lo Destacado era que Las mil y una noches había sido el segundo más visto con 16,1 y, tres renglones más abajo, publicar que la cadena nacional había medido 16,6

Y como no podían modificar la realidad, modificaron los números.

Nada de eso fue un error. Y de eso no se vuelve.